Si Quieres Adelgazar, Tienes Que…

Comer Menos y Hacer Más Ejercicio.

 

Tal vez hayas escuchado esta frase cientos de veces. Y parece que es tan fácil hacerlo como decirlo, pero tú y yo sabemos que no es así de fácil eso de adelgazar.

¿De veras crees que el sobrepeso es una cuestión sólo de comer un exceso de calorías y falta de ejercicio físico?

En realidad no, ya que hay otros factores que influyen y que son la verdadera causa del problema.

Podrás ir a endocrinos, dietistas, curanderos y un montón de sitios más con el deseo y la voluntad de perder esos kilos que te sobran y al poco tiempo volverás a recuperar los viejos hábitos recuperando así los kilos perdidos, incluso alguno más.

¿Qué es lo que falla? ¿Porqué la gente vuelve a engordar cuando consigue adelgazar?

Hay algo que pocas veces se tiene en cuenta y va más allá de esos michelines, los fritos, el pan y el gimnasio.

Dejar de Anestesiarte con Comida

Es increíble como la comida se ha adueñado de una gran parte de nuestras vidas.

  • Celebramos alrededor de una mesa con comida
  • Negociamos durante las comidas
  • Nos sentimos mejor comiendo
  • Nos reunimos con amigos para comer
  • Nos recompensamos con comida
  • Regalamos comida, bombones, tartas…

Pero lo más dañino que hacemos con la comida es anestesiarnos para no sentir. Porque muchas personas utilizan la comida para calmar las frustraciones, la ansiedad, la falta de autoestima y otras emociones negativas.

Es por eso que hacer dieta y ejercicio no te servirá de nada si no trabajas también con esas emociones. Porque si la dieta o el gimnasio te hacen sentir ansiedad, o te frustras por no bajar más rápido de peso, probablemente se active ese hábito de comer para no sentir. Y aquí no hay dieta que valga, sólo hay anestesia, comida y más comida. Y acto seguido, tiras la toalla y vuelta a empezar

Desconectar Las Emociones De La Comida

Todo el mundo dice que para perder peso hace falta una dieta hipocalórica y hacer ejercicio físico y probablemente si mantengas estos hábitos el tiempo suficiente, lograrás bajar de peso…. Pero, ¿será definitivo?

¿Cuánta gente conoces que haya cambiado estos hábitos de forma definitiva? Realmente son muy pocos los casos.

Hay estudios que aseguran que el 90% de las personas a dieta, recuperan el peso original después de 5 años.

Sólo con este dato debería servir para darte cuenta que las dietas y el ejercicio no funcionan por sí solos. Hace falta algo más que nadie contempla.

Es posible que en tu caso comas por estrés, ansiedad, nervios, tristeza o depresión. Tal vez comas para castigarte o para recompensarte y es clave trabajar tus emociones para dejar de refugiarte en la comida y poder mantener la disciplina necesaria que te ayude a adelgazar definitivamente, sin sufrimientos ni sabotajes.

Cambiar estos hábitos tan arraigados sólo es posible desconectando las emociones con la comida.

Llegar Al Origen Del Problema

Es más, a veces son las mismas emociones la causa del problema y por mucha dieta y ejercicio que hagas, si no cambias estos aspectos, ninguna dieta por muy efectiva y milagrosa que sea, será definitiva.

De echo, ponerse a dieta una y otra vez sin resultados, puede generarte una frustración y una ansiedad mucho mayor que la que tenías en un principio.

A mis clientes siempre les digo que hay dos preguntas muy poderosas que pueden hacerse para detectar cuándo están comiendo con hambre y cuándo para anestesiarse. Y son dos preguntas muy sencillas, pero sólo son efectivas cuando las formulas.

A partir de ahora, cada vez que vayas a comer algo, preguntate:

  • ¿Realmente tengo hambre?

Si la respuesta es que sí, porque hace algunas horas que no comes, adelante. Come.

Pero si la respuesta es no, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Qué es lo que REALMENTE necesito?

Porque a veces nos sentimos cansados y necesitamos unas palabras de ánimo (tú puedes!!) o tal vez que alguien nos reconozca (lo estás haciendo genial), o tal vez necesitamos descansar (te lo mereces)..

Pero si no te lo preguntas, si no pones atención, es probable que sigas con el interruptor automático encendido y acudas a la comida, a los dulces o a los atracones cada vez que algo te haga sentir mal.

Y es una pena, porque tal vez la solución sea mucho más sencilla y más saludable para tí, aprendiendo nuevas formas de gestionar tus emociones, cuidarte y empezar a adelgazar comiendo sólo lo que necesita tu cuerpo para vivir.

 

Si te reconoces en este tipo de hambre emocional y quieres que te ayude a desvincular la comida y la nutrición con las emociones, ponte en contacto conmigo y te ayudaré a que consigas tu objetivo de adelgazar. Y si te resulta útil esta información, ayúdame a llegar a más gente y compártelo!!

 

Sé feliz,

Cristina Moreno

 

 

 

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