Cuando queremos bajar de peso, solemos prohibirnos alimentos que engordan, pero ¿qué pasa con las emociones que engordan? Porque hay emociones que disparan nuestro apetito y nos hacen tener hambre a todas horas y así, es muy dificil llevar una alimentación equilibrada.

Solemos comenzar la dieta con mucho ánimo y fuerza, tan convencidos de querer alcanzar nuestro propósito que los primeros días son llevaderos e incluso fáciles. Si además vemos resultados rápidos, aún es mejor. El problema comienza cuando tenemos un mal día o de repente, atravesamos por una situación difícil a nivel personal.

Imagina que en mitad de tu proceso de adelgazamiento, tienes un problema en el trabajo o una discusión con tu pareja o con tu familia. Lo más probable es que esto te genere emociones desagradables. Tal vez sea un sentimiento de soledad o de frustración o de rabia, pero casi todas ellas se sienten como un vacío interno. Sentimos que algo nos falta y no sabemos cómo llenarlo.

El vacío interno

Muchas personas buscan en el exterior la forma de sentirse completos. A veces es una pareja, cuando sentimos que hemos encontrado nuestra media naranja, una persona que nos complementa y que llena nuestra vida. Para otras personas puede ser el trabajo, o los amigos, o los hobbies.

Si de repente nos falla alguna de estas partes, ya sea porque la relación de pareja llega a su fín, o porque el trabajo ya no te hace ilusión o cambias de ciudad y te quedas sin amigos, sentimos como si nos arrancaran una parte de nosotros. Y el lugar que antes ocupaba algo externo, se queda vacío.

Este vacío interno que sentimos solemos confundirlo con apetito o con hambre, pero jamás va a llenarse con comida, porque no tiene nada que ver con el hambre física. Nos hemos acostumbrado tanto a buscar fuera aquello que nos falta, que cuando no lo encontramos fuera, buscamos desesperadamente alguna forma de sentirnos satisfechos.

Tal vez la sensación de estar lleno de comida alivie momentaneamente el vacío interno, pero sólo lo hará más grande con el tiempo. Y cada vez necesitarás más cantidad de comida para sentirte lleno y por mucho que comas, no llegarás nunca a sentirte satisfecho.

El vacío que sentimos es producido por la desconexión con nosotros mismos y  jamás se llenará con comida.

La Satisfacción

La clave para evitar caer en el hambre emocional es llenarte de tí.

  • Si estás atravesando un duelo o la pérdida de un ser querido, la comida no va a ayudarte a superarlo. Tan sólo será un bálsamo temporal cuyos efectos secundarios son la subida de peso.
  • Si el trabajo ya no te gusta, busca la manera de cambiar de empleo. No hay sueldo que merezca la pena si es a cambio de nuestra felicidad.
  • Si has perdido la ilusión por la vida, busca aquellas cosas que podrían hacer que la recuperes. Aun te quedan muchos años por vivir y merece la pena seguir intentándolo.
  • Si te sientes culpable por algo, comprende que todos cometemos errores y que de ellos aprendemos. Busca el aprendizaje, practica la compasión hacia tí mismo y sigue intentándolo.

En lugar de llenar tu vacío de comida, mira dentro de tí porque es allí donde está la fuente, lo que olvidaste de tí mismo y que sigue estando ahí.

Recupera tu Corazón

Las emociones no son ni buenas ni malas. Todas tienen un mensaje para que aprendas algo. Algunas son agradables de sentir y otras son más incomodas, pero todas tienen algo positivo. Si descubres el mensaje que esconden, puedes aprender de ellas y entonces dejarás de sentirlas.

Si has tratado de seguir una dieta y te resulta imposible por tener hambre a todas horas, tal vez haya llegado el momento de mirar hacia dentro y buscar la forma de gestionar estas emociones para llenar tu vacío interno. Este es el trabajo que te propongo en el taller “Recupera tu Corazón: La nutrición de las emociones, donde te enseño de qué forma puedes gestionar estas emociones para que te nutras con lo que de verdad necesitas y dejes la comida para lo que realmente está: para nutrir tu cuerpo y tener energía para vivir.

Porque tu corazón necesita nutrirse para que puedas ser feliz y llenarte de vida. No vas a conseguir la felicidad con un cuerpo delgado, sino con una mente enfocada y unas emociones equilibradas. Así que deja de llenarte de comida que no sólo no llenará tu vacío sino que empeorará el problema.

Coge las riendas de tí, de tu vida, y encuentra la forma de ser feliz ahora. Si lo logras, el cuerpo te acompañará soltando el peso que acumula y recuperarás tu figura de una forma sencilla, agradable y que puedas mantener durante toda tu vida.

Feliz semana!!

 

 

 

 

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